Introducción
Una de las obras más importantes, originales y perdurables de la literatura y el pensamiento universal, y la que dio nombre a todo un género: el ensayo. Los «Ensayos» de Michel de Montaigne son una colección de reflexiones libres, personales y llenas de sabiduría sobre los más diversos temas de la vida y la condición humana, escritas con una franqueza, una lucidez y un encanto que las mantienen asombrosamente vivas cuatro siglos y medio después.
Retirado en la torre de su castillo, Montaigne se propuso una tarea insólita en su tiempo: estudiarse y retratarse a sí mismo con total sinceridad, tomándose como muestra de la humanidad entera. «Yo soy la materia de mi libro», declara. De ese propósito nacen los «Ensayos»: textos de extensión variable, digresivos, sembrados de citas de los clásicos y de anécdotas, en los que Montaigne reflexiona sobre la muerte, la amistad, la educación de los hijos, la costumbre, la vanidad, la crueldad, la experiencia, los caníbales, la incertidumbre del conocimiento humano y mil asuntos más. Su actitud es la de un escepticismo humilde y curioso —resumido en su lema «¿Qué sé yo?»—, alérgico a los dogmas y los fanatismos, tolerante, mesurado y profundamente humano. Con ellos, Montaigne no solo inventó el ensayo como forma literaria, sino que dejó uno de los autorretratos más honestos y una de las meditaciones más sabias sobre el arte de vivir.
Clásico imperecedero del humanismo y monumento del pensamiento, los «Ensayos» de Montaigne son una lectura inagotable, sabia y sorprendentemente cercana. La voz libre y humana del gran Montaigne, de dominio público.