Introducción
Uno de los relatos más perturbadores e influyentes de Franz Kafka: una parábola implacable sobre la justicia, el poder y la crueldad. Un viajero llega a una remota colonia penal tropical, invitado por cortesía a presenciar una ejecución. Un oficial, entusiasta y orgulloso, le muestra el «aparato peculiar» del que es celoso custodio: una máquina de tortura ideada por el difunto Comandante, capaz de escribir sobre la piel del condenado, con una reja de agujas, durante doce horas, el mandamiento que ha quebrantado, hasta darle muerte.
El condenado —un soldado que dormitó en su guardia y respondió a su capitán— ni siquiera conoce su sentencia ni ha tenido defensa: «la culpabilidad está siempre más allá de toda duda», proclama el oficial. Sobre su cuerpo se inscribirá «Honra a tus superiores». El oficial describe con veneración el antiguo esplendor de estas ejecuciones, cuando la colonia entera acudía a contemplar la «iluminación» que, hacia la sexta hora, transfiguraba el rostro del ajusticiado. Pero los tiempos han cambiado: el nuevo Comandante desprecia el aparato, y el oficial suplica en vano el apoyo del viajero para salvarlo.
Cuando el viajero, horrorizado, se niega a defender aquella barbarie, el oficial toma una decisión extrema: libera al soldado, ajusta la máquina para que escriba sobre él mismo «Sé justo» y se tiende bajo las agujas. Pero el aparato, en vez de otorgarle la prometida transfiguración, se desmorona y lo mata brutalmente, sin sentido ni redención. El viajero visita luego la tumba oculta del viejo Comandante, con su profecía de resurrección y reconquista, y abandona la colonia en barco, impidiendo que el soldado y el reo lo sigan. «En la colonia penitenciaria» es una obra maestra sobre la justicia convertida en fe ciega y máquina de horror.