Introducción
Una de las obras más ambiciosas y admiradas de Katherine Mansfield, un extenso y luminoso relato que, sin apenas argumento, capta el fluir de un solo día en una pequeña colonia veraniega junto al mar. La historia comienza al alba —«el sol aún no había salido, y toda la bahía de Crescent estaba oculta bajo una niebla marina blanca»— y sigue, hora tras hora, la vida de la familia Burnell y sus vecinos, desde el amanecer brumoso hasta la noche.
A lo largo de la jornada, la mirada de Mansfield se desliza de un personaje a otro con la fluidez de la conciencia: Stanley Burnell yéndose al trabajo, las mujeres liberadas por su ausencia, la abuela y la niña Kezia hablando de la muerte, la solitaria Beryl anhelando el amor, los niños jugando, los baños en el mar. No hay trama convencional, sino una sucesión de momentos, epifanías y estados de ánimo que, juntos, componen un retrato hondísimo de la existencia cotidiana.
Considerada por muchos su obra maestra junto a «Fiesta en el jardín» y «Preludio», «En la bahía» es una cumbre del modernismo y de la técnica del fluir de conciencia, comparable a lo que Virginia Woolf lograría en la novela. Con una prosa de sensibilidad exquisita, Mansfield transforma un día común en una meditación sobre el tiempo, la soledad, la infancia, el deseo y el misterio de estar vivo: «tomar las cosas con calma, no luchar contra el flujo y reflujo de la vida, sino ceder a ella».