Introducción
Uno de los cuentos de terror más célebres y estremecedores de la literatura eslava, obra de Nikolái Gógol, que hunde sus raíces en el folclore ucraniano. Durante las vacaciones de verano, Jomá Brut, un joven seminarista de la clase de «filósofos» de Kiev, holgazán y aficionado al aguardiente, pide cobijo en una alquería aislada. La anciana que lo aloja resulta ser una bruja: por la noche se le echa encima y lo obliga a cabalgar por los aires. Jomá, aterrado, logra golpearla hasta que la vieja se transforma en una hermosa joven y queda malherida.
Poco después, el filósofo es llamado a la lujosa hacienda de un rico jefe cosaco: su hija, una bella joven que agoniza, ha pedido con su último aliento que sea precisamente Jomá quien rece por ella tres noches junto a su féretro en la vieja iglesia de madera. Él comprende, con espanto, que la muchacha muerta es la bruja a la que golpeó.
Comienzan entonces tres noches de horror creciente. Encerrado a solas con el cadáver, Jomá traza a su alrededor un círculo protector y reza sin descanso mientras la muerta se incorpora del ataúd y convoca un ejército de espectros y engendros que arañan las paredes buscándolo. La tercera noche, la bruja invoca al ser más terrible de todos: el Viy, un monstruo achaparrado de rostro de hierro cuyos párpados llegan hasta el suelo. «¡Levantadme las pestañas! ¡que no veo!», ordena; y cuando los demonios se las alzan, el Viy señala a Jomá. El filósofo, incapaz de resistir, mira… «El Viy» es una obra maestra del terror folclórico y lo sobrenatural.