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Acerca del libro

Portada de El viejo celoso

Miguel de Cervantes

El viejo celoso

Cañizares, un viejo rico y desconfiado, ha encerrado a su joven esposa Lorenza tras mil cerrojos para que ningún hombre se le acerque. Pero los celos, lejos de proteger, provocan justo lo que temen. Cervantes retoma en clave de comedia breve el tema del viejo casado con una muchacha, y convierte la desconfianza enfermiza en materia de risa. Un entremés ágil y picante sobre los celos, la libertad y lo absurdo de intentar encerrar el deseo bajo llave.
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Portada de El viejo celoso
El viejo celoso
Miguel de Cervantes

Introducción

Cañizares es viejo, rico y desconfiado hasta la obsesión. Se ha casado con Lorenza, una muchacha mucho más joven, y vive atormentado por una sola idea: que alguien pueda arrebatársela. Su solución es tan simple como inútil: cerrojos, llaves, muros, vigilancia constante. Ha convertido su casa en una cárcel y a su mujer en una prisionera. Así comienza El viejo celoso, uno de los entremeses más picantes y divertidos de Cervantes.

Pero el encierro, lejos de dar seguridad, siembra el descontento. Con la ayuda de una vecina astuta y de su propia criada, Lorenza encontrará el modo de burlar la vigilancia del marido y de darle, en cierto sentido, motivos para los celos que él mismo ha alimentado. La comedia avanza entre engaños ingeniosos, dobles sentidos y una picardía muy del gusto del género.

Cervantes vuelve aquí a un tema que ya había tratado con más hondura en su novela El celoso extremeño: el del hombre mayor que pretende encerrar el amor y el deseo bajo llave. Pero en el entremés lo aborda desde la pura comedia, con ligereza y malicia, para reírse de la desconfianza enfermiza y de lo absurdo de querer controlar la voluntad ajena.

Bajo la risa asoma, como siempre en Cervantes, una idea seria: la libertad no se puede aprisionar, y quien lo intenta suele provocar precisamente lo que temía. Los celos, sugiere la obra, son a menudo los mejores aliados de la infidelidad.

Es una pieza breve, chispeante y algo atrevida, ideal para descubrir el lado más desenfadado del autor. En pocas páginas condensa siglos de comedia sobre maridos, esposas y deseos que no atienden a cerrojos.

Entra en la casa amurallada de Cañizares y observa cómo se desmorona su vigilancia. Es Cervantes en su vena más pícara y risueña.

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