Introducción
Uno de los cuentos más divertidos y célebres de los hermanos Grimm, un elogio del ingenio sobre la fuerza bruta. Un humilde sastrecillo, mientras almuerza su pan con mermelada, se harta de las moscas que lo asedian y de un solo golpe mata siete. Tan orgulloso queda de su hazaña que se borda un cinturón con el lema «Mató siete de un cachete» y sale a recorrer el mundo, convencido de que la ciudad es «un teatro muy pequeño para su valor».
Armado solo de su astucia —y de un queso rancio y un pájaro en el bolsillo—, el sastrecillo va engañando a cuantos gigantes y poderosos se cruza, que leen «siete de un cachete» y lo toman por un guerrero temible: exprime un queso haciéndolo pasar por una piedra, deja volar un pájaro como si fuera una piedra lanzada altísimo, y se hace llevar un árbol entero sentado en sus ramas. Su fama llega a oídos de un rey, que lo toma a su servicio.
Temeroso de aquel «héroe», el rey le impone tres pruebas imposibles para deshacerse de él: vencer a dos gigantes bandidos, capturar un unicornio y atrapar un feroz jabalí. El sastrecillo las supera todas con pura maña, y reclama la mano de la princesa y medio reino. Cuando su esposa descubre, por lo que él dice en sueños, que solo es un sastre, el rey intenta apresarlo; pero el hombrecillo, fingiendo dormir, presume en voz alta de sus hazañas y espanta a los conspiradores. «El sastrecillo valiente» es una fábula chispeante sobre cómo el ingenio y el aplomo pueden más que la fuerza.