Introducción
Un delicioso cuento navideño de Beatrix Potter —el que ella misma consideraba su favorito—, ambientado en la antigua ciudad de Gloucester «en la época de espadas y pelucas». Un sastre pobre y anciano recibe el encargo de su vida: confeccionar un magnífico abrigo bordado y un chaleco de raso color cereza para la boda del alcalde, que se celebrará la mañana de Navidad. El sastre corta y prepara todas las piezas con esmero, pero le falta una madeja de seda para terminar los ojales, y ha de comprarla al día siguiente.
De vuelta a casa, envía a su gato Simpkin a por comida y por «no más hilo», la última seda que necesita. Mientras tanto, el sastre descubre que Simpkin había atrapado varios ratoncitos bajo tazas de té, y, compasivo, los libera a todos. El gato, furioso al ver escapar a sus presas, esconde por despecho la preciosa madeja de seda. El pobre sastre, además, cae enfermo y no puede trabajar, mientras la boda se acerca y el encargo sigue sin terminar.
Pero en Nochebuena, cuando —según la vieja creencia— los animales hablan, los ratoncitos agradecidos se cuelan en la tienda y, en secreto, cosen y bordan el abrigo con primor exquisito, dejando solo un ojal sin acabar con una notita: «no más hilo». El arrepentido Simpkin devuelve la seda, y el sastre encuentra la prenda terminada como por arte de magia. Desde entonces le sonríe la fortuna, y sus ojales llegan a ser tan finos «que parecían como si hubieran sido hechos por pequeños ratones». «El sastre de Gloucester» es una joya sobre la bondad recompensada.