Introducción
Una fascinante novela corta de Oscar Wilde, mezcla de relato detectivesco literario, ensayo crítico y meditación sobre el arte y la fe. Todo arranca de una sobremesa en la que el narrador y su amigo Erskine debaten sobre las falsificaciones literarias. Erskine le confía entonces una historia extraordinaria: la de Cyril Graham, un joven brillante y hermoso que concibió una audaz teoría sobre el enigma más célebre de la literatura inglesa: la identidad del misterioso «Mr. W. H.» a quien Shakespeare dedicó sus Sonetos.
Según Cyril, ese «Mr. W. H.» no era ningún noble, sino Willie Hughes, un joven actor que interpretaba los papeles femeninos en las obras de Shakespeare y a quien el poeta habría amado y dedicado sus versos. Para probar una teoría que no podía documentar, Cyril encargó falsificar un retrato isabelino del muchacho; cuando el fraude se descubrió, se quitó la vida para demostrar la sinceridad de su fe en ella.
El narrador, seducido por la teoría, se entrega a demostrarla y logra convertir a Erskine… justo cuando él mismo empieza a dudar. Wilde teje un vertiginoso juego de espejos sobre la creencia y la belleza: «Morir por las propias creencias teológicas es el peor uso que un hombre puede hacer de su vida», y sin embargo la teoría literaria arrastra a sus adeptos hasta la muerte. «El retrato de Mr. W. H.» es una obra maestra sobre el poder seductor y peligroso de las ideas y sobre los límites entre la verdad, el arte y la ilusión.