Introducción
Un cuento maravilloso de los hermanos Grimm sobre la bondad, la obediencia y la gratitud. En el parque de un rey crece un árbol de manzanas de oro, del que cada noche desaparece una fruta. Los dos hijos mayores, enviados a vigilar, se duermen; pero el menor —al que el padre tiene por el menos despabilado— logra sorprender al ladrón: un pájaro de plumaje de oro, al que hiere y del que solo consigue una pluma. Esa pluma «valía tanto como todo el reino», y el rey, insaciable, envía a sus hijos en busca del ave entera.
Los dos mayores desdeñan el consejo de una zorra parlante que sale a su encuentro, se hospedan en la posada del placer y olvidan su misión. El menor, en cambio, de buen corazón, perdona la vida a la zorra y sigue sus consejos; y esta, agradecida, lo lleva volando sobre su rabo y lo guía en una cadena de pruebas: conseguir el pájaro de oro, luego el caballo de oro, luego la princesa del Castillo de Oro. Pero cada vez que el joven desobedece un detalle —cambiar la jaula, poner la silla dorada, dejar que la princesa se despida—, fracasa y es apresado.
Con la ayuda incansable de la zorra, el príncipe acaba logrando los tres tesoros y a la princesa. Sus envidiosos hermanos, sin embargo, lo traicionan arrojándolo a un pozo y robándole todo; pero la fiel zorra vuelve a salvarlo, y la verdad se descubre. Los hermanos son castigados, el joven se casa con la princesa, y la zorra —a la que él acaba matando por gratitud, como ella le pide— se revela como el hermano encantado de la princesa, liberado del hechizo. «El pájaro de oro» es una fábula luminosa sobre la humildad, la escucha y la lealtad recompensadas.