Introducción
Una de las fábulas más conmovedoras de Oscar Wilde, sobre la belleza, la crueldad, el arrepentimiento y la redención. Una noche de invierno, dos leñadores encuentran en el bosque nevado a un bebé caído del cielo, envuelto en un manto de estrellas doradas; uno de ellos, aunque pobre, lo cría como a un hijo. El Niño Estrella crece extraordinariamente hermoso, pero también vanidoso, cruel y de corazón helado: desprecia a los pobres, atormenta a los animales y apedrea a los leprosos, y a los demás niños los vuelve «duros de corazón igual que él».
Un día llega al pueblo una mendiga andrajosa que lo reconoce y le dice: «Yo soy tu madre». El Niño Estrella, horrorizado por su fealdad y su pobreza, la rechaza con desprecio. En ese instante cae sobre él un castigo: su hermosura desaparece y su rostro se vuelve repulsivo como el de un sapo. Repudiado por todos, comprende su falta y parte a buscar a su madre para pedirle perdón.
Durante tres años vaga por el mundo, sufriendo humillaciones, esclavitud y penalidades, pero aprendiendo la compasión: da cuanto tiene a un leproso y a los necesitados. Al fin, purificado por el dolor, recobra su belleza y descubre que su madre mendiga y su padre son en realidad un rey y una reina. Convertido en un soberano justo y bondadoso, reina con misericordia; pero, agotado por lo mucho que sufrió, muere a los tres años, y le sucede un rey cruel. «El niño estrella» es una obra maestra sobre la vanidad castigada y la redención por el amor.