Introducción
Un fascinante y melancólico relato de Mary Shelley, la autora de Frankenstein, sobre la más antigua y ambigua de las aspiraciones humanas: la inmortalidad. El narrador, Winzy, comienza su confesión con una declaración asombrosa: «este es un aniversario memorable para mí; ¡hoy cumplo trescientos veintitrés años!». A través de su relato, descubrimos la historia de una vida que se ha convertido en una condena.
De joven, Winzy servía como ayudante del célebre alquimista Cornelius Agrippa. Estaba locamente enamorado de la hermosa pero altiva Bertha, y una noche, atormentado por los celos, bebió sin saberlo un elixir que su maestro había destilado: creyendo que era un remedio para curarse del amor, tomó en realidad el elixir de la vida eterna. Desde entonces, Winzy no envejece, mientras todo cuanto ama —incluida su amada Bertha— envejece y muere a su alrededor.
La inmortalidad, lejos de ser un don, se revela como una maldición atroz: la soledad infinita, la pérdida de todos los seres queridos, la imposibilidad de morir y descansar. Con su hondura filosófica, su melancolía romántica y su reflexión sobre el tiempo, la muerte y el sentido de la vida, «El mortal inmortal» es una de las joyas del relato fantástico de Mary Shelley y una meditación inolvidable sobre el precio de vivir para siempre.