Introducción
La última novela de Charles Dickens, el gran misterio inconcluso que la muerte dejó para siempre sin resolver. En la apacible y sombría ciudad catedralicia de Cloisterham, el joven Edwin Drood está prometido, por voluntad de sus padres difuntos, con la encantadora Rosa Bud. Pero sobre ese noviazgo se cierne una sombra: John Jasper, tío de Edwin y respetado maestro de coro de la catedral, esconde bajo su máscara de bondad una pasión secreta y devoradora por Rosa, alimentada en los fumaderos de opio de Londres.
Cuando a Cloisterham llegan los gemelos Neville y Helena Landless, venidos de Ceilán, el fogoso Neville se enamora también de Rosa y choca violentamente con Edwin. Una noche de tormenta, tras una cena de reconciliación urdida por Jasper, Edwin Drood desaparece sin dejar rastro. ¿Ha sido asesinado? ¿Por quién? Todas las sospechas recaen sobre Neville, pero el lector intuye la mano del inquietante Jasper, cuya doble vida y cuyos celos apuntan al crimen.
Dickens murió en 1870 dejando la novela a la mitad, y con ella el enigma abierto: ni el destino de Edwin ni la identidad del culpable ni el papel del misterioso desconocido Datchery llegaron a revelarse. Esa incógnita ha convertido «El misterio de Edwin Drood» en el objeto de infinitas conjeturas y continuaciones. Con su atmósfera opresiva, su retrato del alma doble de Jasper y su prosa magistral, es un fascinante broche —eternamente suspendido— a la obra del mayor novelista victoriano.