Introducción
Nadie ha contado la fiebre del juego desde dentro como Dostoyevski, porque nadie la padeció como él. El jugador nació de una apuesta contra el reloj: endeudado y acorralado, el escritor lo dictó en apenas veintiséis días para cumplir un contrato leonino. De esa urgencia surgió una novela breve, febril y magnética sobre la pasión que lo arruinaba a él mismo: la ruleta.
Su protagonista, Alexéi, no juega por codicia, sino por algo más profundo y más peligroso: la ilusión de que un solo golpe de suerte puede cambiarlo todo —su dinero, su amor, su destino—. A su alrededor, una galería inolvidable de personajes gira en torno al dinero: la orgullosa Polina, el general arruinado que espera una herencia y, sobre todo, la vieja abuela que, en lugar de morirse como todos desean, aparece para dilapidar su fortuna en el casino ante el espanto de la familia.
Más que una historia de amor o de codicia, la novela es un retrato clínico y estremecedor de la adicción: la euforia, la autojustificación, la certeza absurda de que «esta vez sí». Léala y comprenderá por qué, siglo y medio después, sigue siendo el espejo más honesto de todo aquel que ha creído poder ganarle a la suerte.