Introducción
Una de las obras más singulares, audaces y controvertidas de D. H. Lawrence, una novela corta de hondo aliento simbólico y filosófico. «El hombre que murió» (The Man Who Died, 1929), publicada también como El gallo escapado, es una meditación poética y provocadora sobre la muerte, la resurrección y el valor de la vida física y sensual, escrita en la última etapa del autor.
El relato narra la historia de un hombre que ha muerto y ha sido enterrado, y que despierta de nuevo a la vida en su tumba. Este hombre —cuya identidad, sugerida pero nunca nombrada, evoca la figura de Cristo tras la crucifixión— regresa al mundo profundamente cambiado: desengañado de su antigua misión de salvar a la humanidad, descubre con asombro la belleza y la fuerza del mundo natural, del cuerpo y de los sentidos, que antes había despreciado. Su encuentro con una sacerdotisa de Isis lo llevará a una nueva y plena aceptación de la vida terrenal y del amor físico.
Con su prosa lírica y su audaz reinterpretación de temas religiosos, «El hombre que murió» es una obra profundamente personal, expresión del vitalismo de Lawrence y de su exaltación de la vida sensual frente al ascetismo. Una lectura intensa y sugerente, característica del genio inconformista de su autor.