Introducción
La primera gran obra de la literatura puertorriqueña y un clásico fundacional de las letras de Puerto Rico, escrita por Manuel A. Alonso. «El gíbaro» es un delicioso cuadro de costumbres que retrata, con cariño, humor y agudeza, la vida, las tradiciones, los tipos y el habla del campesino puertorriqueño —el «jíbaro»— a mediados del siglo XIX, fijando por primera vez en la literatura la identidad y el alma de la isla.
Compuesta por una serie de «escenas» o cuadros costumbristas, en prosa y en verso, la obra describe con minuciosidad y afecto las costumbres populares de Puerto Rico: los bailes, las fiestas patronales, las peleas de gallos, los velorios, las bodas, los juegos, las comidas, las supersticiones y, sobre todo, la figura del jíbaro, el campesino de la montaña, con su forma de hablar, su ingenio, su música y su modo de vida. Alonso, que escribió la obra siendo estudiante en Barcelona, quiso retratar y reivindicar la identidad de su tierra en un momento en que apenas existía una literatura propiamente puertorriqueña. Con una mezcla de observación etnográfica, humor y ternura, y utilizando el habla popular de la isla, «El gíbaro» inauguró el costumbrismo puertorriqueño y sentó las bases de una literatura nacional, convirtiéndose en un documento precioso sobre la cultura tradicional de Puerto Rico.
Clásico fundacional de las letras puertorriqueñas y retrato entrañable de la isla, «El gíbaro» es una lectura amena, colorida y llena de sabor local. El alma de Puerto Rico en la pluma de Manuel A. Alonso, de dominio público.