Introducción
Uno de los cuentos más intensos de los hermanos Grimm sobre la lealtad y el sacrificio. Un rey moribundo hace jurar a su criado más leal, el fiel Juan, que velará por su hijo como un segundo padre, y le encarga una sola prohibición: que el joven no vea nunca el retrato de la princesa de la Cúpula de Oro, pues despertaría en él un amor peligrosísimo. Juan lo promete «aunque me cueste la vida».
Pero el joven rey, vencido por la curiosidad, obliga a Juan a mostrarle el cuadro, y al verlo cae desmayado de amor. Decidido a conquistar a la princesa, con ayuda de Juan la atrae a un barco lleno de tesoros de oro y la rapta; ella, conmovida, acepta casarse. En el viaje de regreso, Juan oye a tres cornejas revelar tres peligros mortales que aguardan al rey: un caballo que lo llevará por los aires, una camisa de boda que lo abrasará y un desmayo fatal de la novia en el baile. Y advierten: quien conozca el secreto y lo revele quedará convertido en piedra.
El fiel Juan decide salvar a su señor pese a todo. Mata el caballo, quema la camisa y chupa tres gotas de sangre del hombro de la reina desmayada; pero sus actos, inexplicables, hacen que el rey lo condene a muerte. En el cadalso, Juan revela la verdad… y al instante queda petrificado. Arrepentido, el rey lo conserva a su lado, hasta que la estatua le dice que solo revivirá si sacrifica a sus dos hijos. El rey lo hace, Juan resucita y —agradecido— devuelve la vida a los niños. «El fiel Juan» es una parábola sobrecogedora sobre la lealtad absoluta y la gratitud.