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Acerca del libro

Portada de El famoso cohete

Oscar Wilde

El famoso cohete

Una deliciosa sátira de Oscar Wilde sobre la vanidad. Para celebrar la boda de un príncipe se prepara una gran función de fuegos artificiales. Entre los cohetes destaca uno pomposo y engreído que se cree el centro del universo, desprecia a los demás y no cesa de proclamar su propia importancia y su sensibilidad. Tan ocupado está en lamentarse y presumir que se moja de tanto llorar y, cuando llega el momento de la función, no puede encender. Arrojado a una cuneta y luego al fuego por unos niños, estalla al fin sin que nadie lo vea ni lo oiga, convencido hasta el final de haber «causado una gran sensación». Una fábula sobre la fatuidad y el egocentrismo.
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Portada de El famoso cohete
El famoso cohete
Oscar Wilde

Introducción

Una de las sátiras más divertidas de Oscar Wilde, incluida en El príncipe feliz y otros cuentos, sobre la vanidad y el egocentrismo. Para las bodas de un príncipe con una pálida princesa rusa se organiza una gran función de fuegos artificiales. Entre los cohetes y bengalas que aguardan su momento destaca uno, el Famoso Cohete, de una fatuidad monumental: se considera un ser extraordinario, de exquisita sensibilidad, y desprecia a todos los demás fuegos como criaturas «vulgares».

El Cohete no hace sino hablar de sí mismo, de su importancia, de sus sentimientos sublimes y de la gran sensación que causará. Presume tanto de su sensibilidad que, para demostrarla, se pone a llorar… y se moja por completo. Así, cuando por fin llega el momento de la función y se disparan todos los fuegos con gran éxito, el Cohete, empapado, no puede encenderse y es arrojado, ignorado, a una cuneta.

Allí sigue convencido de su grandeza, tomando a unos patos y a unos niños por admiradores. Los niños lo echan al fuego para hervir su caldera; y el Cohete, seco al fin, estalla —«¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!»— pero cuando ya nadie mira ni escucha: los niños duermen. No queda de él más que el palo, que cae sobre una oca. Y hasta el último instante, sin que nadie lo haya notado, musita: «¡Me parece que he causado una gran sensación!». «El famoso cohete» es una comedia perfecta sobre la fatuidad, el egoísmo y la ceguera de los vanidosos.

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Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

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