Introducción
José de Espronceda tomó el viejo mito de Don Juan y lo llevó al extremo romántico en El estudiante de Salamanca. Su protagonista, don Félix de Montemar, es un burlador sin escrúpulos ni fe, que se ríe de Dios, del amor y de la muerte. Ha destrozado a Elvira, una joven que muere de pena tras ser abandonada, y sigue su vida sin el menor remordimiento.
Pero el poema da un giro sobrenatural inolvidable: en la noche salmantina, Montemar persigue a una dama tapada que lo conduce, calle tras calle, hasta un cortejo fantasmal y una boda macabra. Al levantar el velo de su prometida, descubre el rostro de la muerte —el esqueleto de Elvira—. Con un ritmo hipnótico y una imaginación desbordante, Espronceda construye una de las escenas más impresionantes de la poesía española: la condena del rebelde que desafió todos los límites.