Introducción
Un delicioso y sombrío cuento de Washington Irving, una versión americana del pacto fáustico con el diablo, cargada de humor negro y de crítica moral a la codicia. Ambientado en la Nueva Inglaterra colonial, cerca de Boston, narra la historia de Tom Walker, un hombre avaro, mezquino y de mal carácter, casado con una mujer tan tacaña y áspera como él, con quien vive en perpetua guerra doméstica.
Un día, cruzando un lúgubre pantano poblado de árboles gigantescos, Tom se topa con un misterioso «hombre negro» —el diablo, conocido en aquellas tierras como «el leñador oscuro»—, que le ofrece un trato tentador: revelarle el escondite de los fabulosos tesoros que el pirata Kidd enterró bajo los árboles, a cambio de su alma. Tom, «que no temía ni al mismo diablo», tras las oportunas negociaciones y la conveniente desaparición de su esposa, acepta el pacto y se hace inmensamente rico como usurero despiadado.
Pero, como en toda buena historia de tratos con el diablo, la deuda acaba por cobrarse. Cuando Tom, ya viejo, intenta escabullirse del pago, el diablo reclama lo suyo de forma fulminante y terrorífica. Con su ironía, su moraleja sobre la avaricia y la hipocresía, y su inolvidable atmósfera, «El diablo y Tom Walker» es una joya del cuento fantástico y una de las historias más sabrosas de Irving.