Introducción
Uno de los cuentos más hermosos y crueles de Oscar Wilde, una fábula sobre la belleza, la fealdad y la falta de corazón de los poderosos. Es el duodécimo cumpleaños de la Infanta de España, una niña bellísima y consentida, y el palacio se llena de fiestas y espectáculos en su honor. El número que más la divierte es el baile de un pequeño Enano, un niño deforme y jorobado que fue hallado en el bosque y vendido para diversión de la corte, y que danza con torpeza grotesca, feliz, sin sospechar que se ríen de él.
El Enano, que jamás se ha visto en un espejo y no conoce su propia fealdad, queda deslumbrado por la Infanta y por la rosa blanca que ella le arroja; cree, ingenuamente, que la princesa lo ama y sueña con llevársela a vivir con él al bosque. Cuando entra en el palacio buscándola, se adentra en un salón desierto y se topa por primera vez con su reflejo en un gran espejo.
El horror de la revelación es total: comprende que el ser monstruoso y repugnante que ve es él mismo, y que la risa de la corte era burla. «Así que era él quien estaba deformado y jorobado». Con el corazón destrozado, cae sollozando y muere. Cuando la Infanta lo encuentra y le explican que ha muerto porque «su corazón está roto», ella frunce el ceño con desdén y ordena: «Para el futuro, que aquellos que vengan a jugar conmigo no tengan corazones». «El cumpleaños de la Infanta» es una obra maestra sobre la inocencia, la crueldad y la belleza que no siente.