Introducción
Un relato delicioso y desopilante de Oscar Wilde, una comedia negra sobre el destino, el deber y el absurdo de tomarse en serio las supersticiones. En la elegante recepción de Lady Windermere, un quiromántico de moda, el señor Podgers, lee las manos de los invitados. Cuando examina la palma del joven y apuesto Lord Arthur Savile —feliz, rico y a punto de casarse con la encantadora Sybil Merton—, palidece y le confía en secreto una revelación espantosa: está escrito en su mano que cometerá un asesinato.
Lord Arthur, hombre concienzudo y de estricto sentido del deber, reacciona con una lógica tan impecable como demencial: considera que no tiene derecho a arrastrar a Sybil a un matrimonio bajo semejante sombra, y que su obligación moral es cometer primero el crimen anunciado para casarse después con la conciencia tranquila. «No dudó en cumplir con su deber».
Comienzan entonces sus torpes y cómicos intentos de asesinato: trata de envenenar a una anciana tía con una pastilla, y de hacer volar por los aires a un deán con un reloj-bomba; ambos planes fracasan estrepitosamente. Desesperado, una noche se cruza en el malecón del Támesis con el mismísimo señor Podgers y, en un impulso, lo arroja al río. El quiromántico —que resulta haber sido un impostor— muere ahogado, su muerte se declara suicidio, y Lord Arthur, convencido de haber cumplido su destino, se casa por fin, feliz. «El crimen de Lord Arthur Savile» es una sátira brillante del fatalismo y la moral victoriana.