Introducción
Una de las novelas cortas más perfectas de Joseph Conrad, una obra maestra sobre la identidad, el doble y la solidaridad moral. Un joven capitán, recién ascendido a su primer mando, ancla su barco en el golfo de Siam. Inseguro, extraño aún a su tripulación y a sí mismo, toma una noche la guardia a solas y descubre, junto al casco, a un hombre desnudo que nada en la oscuridad: Leggatt, antiguo primer oficial de otro buque, el Sephora.
Leggatt confiesa su historia: durante un temporal terrible, mató de un golpe a un marinero que se negaba, insubordinado, a ejecutar la maniobra de la que dependía la salvación del barco; gracias a aquel acto violento y decisivo, la nave se salvó. Acusado de asesinato y detenido a bordo, escapó saltando al mar. El capitán, sobrecogido, siente hacia el fugitivo una afinidad misteriosa e instantánea: lo reconoce como «su segundo yo», su doble secreto. Y decide esconderlo en su propio camarote.
Durante días, el capitán vive una tensión extrema: oculta a Leggatt de su tripulación y del propio capitán del Sephora, que llega buscando al fugitivo; se juega su autoridad y su carrera por un desconocido en quien se ve a sí mismo. Para darle una oportunidad de escapar a nado hacia tierra, arriesga el barco entero acercándolo temerariamente a la costa negra de la isla de Koh-ring. En esa maniobra al filo del desastre, el capitán conquista al fin la seguridad de su mando, «la comunión perfecta de un marino con su primer mando», mientras Leggatt se desliza al agua —«un hombre libre, un orgulloso nadador lanzándose hacia un nuevo destino»—. «El cómplice secreto» es una obra maestra sobre el yo, la conciencia y la prueba que forja a un hombre.