Introducción
Matilde Loisel es «una de esas muchachas encantadoras» que, nacida en una familia humilde y casada con un modesto empleado del ministerio, se siente destinada a un lujo que la vida le niega. Sufre por la pobreza de su casa, sueña con salones fastuosos y cenas exquisitas, y se atormenta por no poder brillar en sociedad. Cuando su marido consigue, con esfuerzo, una codiciada invitación a una velada en el Ministerio, en lugar de alegrarse, ella se angustia: no tiene vestido digno ni una sola joya que ponerse.
El marido sacrifica sus ahorros para comprarle un vestido, y una amiga rica, la señora de Forestier, le presta un espléndido collar de brillantes. En la fiesta, Matilde triunfa: es la más bella, la más admirada, embriagada de felicidad. Pero al volver a casa, de madrugada, descubre con horror que ha perdido el collar. Sin atreverse a confesar la pérdida, el matrimonio compra otro idéntico por treinta y seis mil francos, endeudándose con usureros hasta comprometer toda su existencia.
Siguen diez años de miseria atroz: Matilde conoce las tareas más duras, envejece, se endurece, mientras ambos pagan la deuda «con los intereses usurarios y la acumulación de los intereses compuestos». Y cuando por fin lo han saldado todo, un encuentro casual con la señora de Forestier revela la verdad más cruel: el collar prestado era falso, no valía «más que quinientos francos». «El collar» es una obra maestra del relato con giro: una parábola perfecta y despiadada sobre la vanidad, la apariencia y la ironía terrible del azar.