Introducción
Uno de los poemas más célebres y admirados de la literatura francesa del siglo XX, la obra cumbre de Paul Valéry y una de las cimas de la poesía moderna. «El cementerio marino» es una extensa y densa meditación lírica, escrita frente al cementerio de Sète, junto al Mediterráneo, sobre el tiempo, la muerte, la inmovilidad y el impulso de la vida, culminada en una de las llamadas más luminosas a la existencia de toda la poesía.
Publicado en 1920, este poema es considerado la obra maestra de Valéry y uno de los grandes textos de la poesía pura. Ante el mar deslumbrante y el cementerio bañado de sol, el poeta despliega una honda meditación filosófica y lírica. Contempla la quietud absoluta del mediodía, la inmovilidad del mar «como un techo» donde palpita la luz, y a partir de esa imagen se sumerge en una reflexión sobre la conciencia, el ser y el no ser, la permanencia y el cambio, la tentación del reposo absoluto que representa la muerte y, frente a ella, la irrupción del viento, del movimiento y de la vida. El poema, de una perfección formal y una densidad de pensamiento extraordinarias, culmina en su célebre verso final —«¡El viento se levanta!... ¡Hay que intentar vivir!»—, una de las afirmaciones más memorables del impulso vital sobre la contemplación de la nada. «El cementerio marino» es una obra fundamental de la lírica moderna, cumbre del rigor y la belleza poéticas.
Cumbre de la poesía moderna y obra maestra de Valéry, «El cementerio marino» es una lectura densa y luminosa. La gran meditación lírica sobre la muerte y la vida, de dominio público.