Introducción
Douglas Stone es uno de los cirujanos más brillantes de Londres —un hombre «de nervios de acero», nacido «para ser grande»— y también un esclavo de sus sentidos, arruinado por el lujo y por una pasión escandalosa: su relación, a la vista de todos, con la bellísima y voluble lady Sannox. El marido de ella, lord Sannox, es un hombre gris, callado, aficionado a sus orquídeas, del que todos se preguntan si es un ciego estúpido o un cobarde sin sangre.
Una noche de tormenta, cuando Stone se dispone a acudir a una cita con lady Sannox, un extraño mercader turco lo reclama con urgencia y cien libras de oro: su esposa se ha herido el labio con un puñal envenenado, y solo el bisturí puede salvarla cortando la carne herida. Stone, apremiado por las deudas y por la impaciencia, acude, y opera a la mujer velada sin apenas mirarla —«aquello no era una mujer para él, sino un caso»—. Con dos cortes rápidos le arranca una tira del labio.
Y entonces la mujer grita, y él reconoce la cara: es lady Sannox. El «mercader turco» era lord Sannox disfrazado, que ha usado al propio amante para desfigurar y castigar a su esposa infiel, en una venganza tan fría como perfecta —«esta operación era indispensable… no física, pero sí moralmente»—. Stone enloquece. Un relato de Conan Doyle brutal e inolvidable sobre la soberbia castigada y la crueldad de la venganza servida en frío.