Introducción
Dos viejos conocidos se encuentran en la calle. Uno de ellos, el alférez Campuzano, sale del hospital demacrado y débil, arrastrando las secuelas de una enfermedad. El otro, curioso, le pregunta qué le ha pasado. Y Campuzano, entre la vergüenza y la ironía, empieza a contar la historia de su desdichado matrimonio. Así arranca El casamiento engañoso, una de las novelas más agudas y divertidas de Cervantes.
La historia es un pequeño prodigio de ironía. Campuzano se casó con una dama, Estefanía, convencido de que era rica y de que él hacía el gran negocio de su vida; en realidad, planeaba aprovecharse de ella. Lo que no sospechaba es que Estefanía tenía exactamente el mismo plan respecto a él. Dos personas dispuestas a engañarse mutuamente, cada una segura de ser la más lista: el desenlace no puede ser sino delicioso y aleccionador.
Bajo la comedia, Cervantes despliega uno de sus temas favoritos: el desengaño. El mundo, viene a decir, está lleno de apariencias, de personas que fingen ser lo que no son, y quien pretende aprovecharse de los demás suele acabar burlado por su propia codicia. La lección, sin embargo, no llega como sermón, sino envuelta en una sonrisa cómplice.
Lo más ingenioso está en el final, que convierte a esta novela en la puerta de otra. Ya curándose en el hospital, entre fiebres, Campuzano asegura haber oído por la noche una conversación imposible: la de dos perros que hablaban. Su amigo, incrédulo, acepta leer lo que Campuzano transcribió, y así el lector queda enlazado con El coloquio de los perros, la obra maestra que cierra las Novelas ejemplares.
Ese juego de relatos encajados —una historia que da paso a otra— revela al Cervantes más moderno, fascinado por los límites entre lo real y lo narrado, entre la verdad y la ficción. Es la misma inquietud que late en el Quijote, aquí condensada en pocas páginas.
Breve, irónica y de una construcción impecable, es una lectura ideal para disfrutar del ingenio cervantino y, de paso, para entrar en el fascinante Coloquio que la continúa.
Escucha, con el amigo de Campuzano, la historia de este matrimonio de dos pícaros. Y prepárate, porque al final te espera una conversación entre perros.