Introducción
Uno de los cuentos más mordaces e irónicos de Oscar Wilde, incluido en El príncipe feliz y otros cuentos. Bajo la forma de una fábula que un pardillo cuenta a una vanidosa rata de agua, Wilde despliega una sátira demoledora de la falsa amistad. El pequeño Hans es un jardinero pobre pero de corazón noble, dueño del jardín más hermoso de la comarca; su «mejor amigo» es el rico molinero Hugo, que no visita nunca su jardín sin llevarse flores o fruta, con el lema: «Los amigos verdaderos lo comparten todo entre sí».
Pero el molinero solo comparte de palabra. En invierno, cuando Hans pasa hambre y frío, no lo visita «para no molestarlo»; y cuando llega la primavera, con la promesa de regalarle una vieja carretilla rota, empieza a exigirle favores sin fin: que le dé su tabla, que le cargue sacos de harina, que le repare el granero, que le lleve los carneros al monte, que corra recados… Hans, agradecido y crédulo, lo hace todo, descuidando su propio jardín, mientras el molinero adorna su egoísmo con hermosas frases sobre la amistad: «La harina es una cosa y la amistad es otra, y no deben confundirse».
Una noche de tormenta, el molinero envía a Hans a buscar al médico para su hijo, negándose incluso a prestarle la linterna; y el pobre Hans, perdido en la oscuridad, cae en una charca y se ahoga. En el entierro, el molinero se coloca a la cabeza del duelo y solo se lamenta de una cosa: que ahora no sabe qué hacer con la carretilla que iba a regalarle, y que «se pagan siempre las consecuencias de haber sido generoso». «El amigo fiel» es una sátira brillante y amarga del egoísmo que se disfraza de amistad y de las bellas palabras que encubren la explotación.