Introducción
Un relato tardío y hondísimo de Joseph Conrad sobre el honor, la piedad y el horror de la guerra, ambientado en la catastrófica retirada de Napoleón de Rusia en 1812. Un viejo oficial ruso, uno de los últimos «rezagados» de aquella generación, narra a unos jóvenes escépticos la historia de Tomassov, un joven camarada de alma limpia y corazón ardiente.
Antes de la guerra, en el París imperial, Tomassov se había enamorado de una dama de sociedad y frecuentaba su salón. Cuando la ruptura entre Francia y Rusia se hizo inminente, un oficial francés, De Castel, movido por un impulso de generosidad caballeresca, le advirtió del peligro y lo ayudó a salir de Francia a tiempo, salvándolo de la deshonra y el cautiverio. Tomassov quedó ligado a él por una deuda de gratitud.
Años después, en la nieve de la retirada, entre los despojos famélicos y congelados del Gran Ejército hechos prisioneros, De Castel —reducido a una ruina humana— reconoce a Tomassov y le reclama el pago de la deuda: no oro ni favores, sino «un tiro liberador» que lo arranque de una degradación «peor que la muerte». Desgarrado, Tomassov lo mata por piedad y camaradería. Pero el ejército solo ve a un oficial que ha fusilado a un prisionero «a sangre fría»; deshonrado, Tomassov abandona el ejército y se entierra en su provincia. El viejo narrador lo comprende de otro modo: fue «el alma de un guerrero pagando su deuda» al liberar a otra. «El alma del guerrero» es una obra maestra sobre la misericordia, el honor y la piedad en medio del horror.