Introducción
La primera de las grandes comedias de Oscar Wilde y una de las cumbres del teatro inglés, una obra deslumbrante de ingenio, elegancia y sátira social. «El abanico de Lady Windermere» (1892) es una brillante comedia de enredo y de costumbres sobre el honor, la reputación, la hipocresía de la alta sociedad y los peligros de juzgar a los demás, servida con los diálogos más chispeantes y los epigramas más célebres de su autor.
Lady Windermere, joven, virtuosa y segura de sus principios morales, sospecha que su marido la engaña con una tal señora Erlynne, una mujer de dudosa reputación. Herida y decidida a abandonar a su esposo, se ve al borde de arruinar su propia vida y su honor, hasta que un giro inesperado revela que las apariencias engañan y que la persona a la que despreciaba puede ser capaz del mayor sacrificio. A través de una trama ingeniosa y llena de sorpresas, Wilde satiriza con gracia la moral rígida y farisaica de la sociedad victoriana, difumina la frontera entre las mujeres «buenas» y «malas», y demuestra que la virtud y la generosidad se esconden a veces donde menos se esperan. Todo ello envuelto en un torrente de agudezas y paradojas inolvidables.
Clásico del teatro y obra que consagró a Wilde como dramaturgo, «El abanico de Lady Windermere» es una lectura brillante, divertida y sorprendentemente profunda bajo su superficie ligera. Una joya del ingenio, de la mano del más grande de los comediógrafos ingleses.