Introducción
Una breve y punzante fábula moral de los hermanos Grimm sobre la caridad, la avaricia y la justicia del cielo. Dos hermanas viven en circunstancias opuestas: una es rica y no tiene hijos; la otra es viuda, madre de cinco niños y tan pobre que carece hasta de pan. Acuciada por el hambre de sus hijos, la viuda acude a su hermana rica a pedirle un pedazo de pan.
Pero la hermana rica, «que tenía un corazón de piedra», le miente diciendo que no hay pan en casa y la despide con dureza. El castigo no tarda en llegar de un modo sobrecogedor: cuando su marido se dispone a cortar el pan para comer, de la hogaza empiezan a brotar gotas de sangre. Horrorizada, la mujer confiesa lo que ha hecho, y el marido corre a socorrer a la viuda con toda la comida de la casa.
A la vuelta, sin embargo, la casa de los ricos arde por completo y todas sus riquezas se pierden en el incendio. La antaño rica, arruinada, debe mendigar a su vez, pero nadie se apiada de ella… salvo su buena hermana, que, «olvidando su crueldad», comparte con ella las limosnas que recibe. «Dios socorre a los pobres», dice el cuento: una lección tajante sobre la avaricia castigada y la caridad que no guarda rencor.