Introducción
Hay libros que son continuación y profundización de otro. Desde el corazón, de James Allen, es el compañero natural de su obra más célebre, Como un hombre piensa: si aquella mostraba que la vida exterior es reflejo de nuestros pensamientos, esta desciende un peldaño más, hasta la fuente misma de donde los pensamientos brotan: el corazón.
«Del estado del corazón de un hombre proceden las condiciones de su vida», escribe Allen, resumiendo en una sola frase toda la obra. El corazón —entendido no como el órgano físico, sino como el centro secreto de nuestros deseos, afectos y disposiciones más íntimas— es para él el manantial oculto del que fluye todo lo demás: los pensamientos florecen en actos, y los actos dan el fruto del carácter y el destino. Ordenar la vida, por tanto, empieza por ordenar el corazón.
El libro es, en ese sentido, una invitación a la vida interior. Allen anima a examinar con honestidad qué habita en nuestro centro —qué deseos, qué rencores, qué egoísmos o qué generosidades— y a emprender la paciente tarea de purificarlo: arrancar las malas hierbas del egoísmo, la envidia y el bajo deseo, y cultivar en su lugar la pureza, el amor, la serenidad y la aspiración noble. Porque quien transforma su corazón transforma, tarde o temprano, toda su vida.
Lo hermoso de esta obra es su tono. Más íntimo y espiritual que los manuales de éxito, Desde el corazón se acerca a la sabiduría de las grandes tradiciones morales y religiosas, que siempre supieron que el cambio verdadero se opera de dentro hacia fuera, y que de nada sirve mejorar las circunstancias si no se mejora primero el ser interior del que aquellas dependen.
Escrito con la prosa límpida, serena y cargada de aforismos que hizo célebre a su autor, es un texto breve para leer despacio y meditar. Un pequeño espejo en el que asomarse al propio corazón y descubrir que allí, en ese centro callado, se está decidiendo, en buena medida, el rumbo de nuestra vida.