Editar capítulo

Texto plano · una línea en blanco separa párrafos · «## » = subtítulo

caracteres
Cronómetro:

Lectura rápida

Premium
Velocidad ppm

Demo hasta ppm · Premium llega a ppm.

Palabras por ráfaga

Más de 1 palabra por ráfaga es premium.

Entrenar fijaciones
Intensidad
ppm
Introducción

Tipografía y lectura

Tamaño
Fondo
Ancho
Justificado
Guiones (partición)
Ortografía moderna (fué→fue)
Fuente

Voz

Tu navegador no tiene voces instaladas para la lectura.

¿Las voces suenan robóticas? Cómo instalar voces más naturales →

Acerca del libro

Portada de De la clemencia

Séneca

De la clemencia

¿Qué distingue a un rey de un tirano? Para Séneca, no el nombre ni el poder, sino las acciones: la clemencia. Escrito hacia el año 55 y dirigido al joven emperador Nerón, del que Séneca era tutor y consejero, este tratado es a la vez un manual de gobierno y un espejo para el príncipe: enseña que el poder solo es glorioso cuando es útil, que el gobernante clemente es amado en vez de temido y reina largo tiempo, mientras el cruel se condena a perseverar en el mal sin retorno. Con una lucidez que la historia volvería trágica —pues Nerón acabó siendo uno de los tiranos más sanguinarios de Roma—, Séneca defiende la clemencia como el mayor ornamento del poder y la más difícil de las virtudes: ni debilidad ni perdón indiscriminado, sino justicia gobernada por la humanidad. Un clásico sobre el poder y la piedad que sigue interpelando a quien manda.
Ver ficha completa

Reportar un error

¿Qué problema encontraste en este libro?

Para leer o escuchar la obra completa, adquiérela y consérvala para siempre, o hazte Premium.

Regístrate para conseguir este libro con tu 1.er crédito, o hazte Premium.

👑 Premium · acceso ilimitado
Portada de De la clemencia
De la clemencia
Séneca

Introducción

Imagina que tienes en tus manos un poder casi absoluto: la vida y la muerte de miles de personas dependen de una palabra tuya. ¿Cómo deberías usarlo? Esa es la pregunta que Séneca le pone delante a un joven de menos de veinte años que acababa de heredar el trono más poderoso del mundo: el emperador Nerón.

De la clemencia se escribió hacia el año 55, cuando Séneca era el tutor y consejero del nuevo césar y aún cabía la esperanza de moldear a aquel muchacho para el bien. El tratado es, en parte, un manual de gobierno y, en parte, un espejo en el que Séneca quiere que Nerón se vea reflejado como el príncipe que podría llegar a ser: no el que puede matar, sino el que sabe perdonar.

Su tesis atraviesa toda la obra con una nitidez desarmante: lo que distingue a un rey de un tirano no es el título ni la fuerza, sino las acciones. Ambos tienen poder para castigar; solo uno lo somete a la razón y la humanidad. «Así, pues, el tirano se diferencia del rey por las acciones, no por el nombre.» El poder desnudo, el que solo sirve para dañar, no es grandeza sino azote; la verdadera gloria del que manda está en cuánto bien puede hacer.

Séneca disecciona entonces la clemencia con precisión de moralista. No es blandura ni perdón ciego —«tanta crueldad puede haber en perdonar a todos como en no perdonar a ninguno»—, ni tampoco la simple fatiga de castigar, esa «crueldad cansada» que él se niega a llamar virtud. La clemencia verdadera es la justicia gobernada por la mesura y la piedad, una fuerza que elige contenerse. Y es, además, el mejor cálculo político: el gobernante amado dura, transmite el trono a sus hijos y envejece en paz; el cruel vive rodeado de miedo y odio, condenado a perseverar en el mal porque ya no hay regreso al bien.

La historia daría a estas páginas un peso trágico que Séneca no podía prever. El discípulo al que dedicó este elogio de la piedad se convirtió, andando los años, en uno de los tiranos más sanguinarios de Roma, y terminó ordenando la muerte de su propio maestro. Leído hoy, el tratado tiene por eso una doble hondura: es a la vez el ideal más alto del buen gobierno y el testimonio de lo difícil que es que las buenas palabras cambien un corazón.

Más allá de emperadores, sus preguntas siguen vivas para cualquiera que tenga poder sobre otros —un juez, un jefe, un padre—: ¿cuándo castigar y cuándo perdonar?, ¿se manda mejor por el miedo o por el respeto? Séneca respondió hace veinte siglos, y su respuesta todavía incomoda y alumbra.

Toca un párrafo

Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

Hay frases que atraviesan los siglos, revelan verdades profundas y muchas veces cambian vidas. Viven escondidas en las obras que han marcado la historia de la humanidad. Leer es minarlas: cuando encuentres una que de verdad lo sea, márcala; si es una gema, se publicará con tu nombre en la página del autor y del libro. También descubrirás las gemas que ha hallado la comunidad.

No toda frase es una gema: una gema se sostiene sola, dice algo profundo y resuena en cualquiera.

Guardar en colección

Aún no tienes colecciones. Crea la primera abajo.