Introducción
Hay libros que caben en el bolsillo y, sin embargo, contienen una vida entera de sabiduría. Como un hombre piensa, de James Allen, es uno de ellos: apenas medio centenar de páginas que, desde su publicación en 1903, no han dejado de transformar a quienes las leen y que están consideradas la piedra fundacional de toda la literatura moderna de la superación personal.
Toda la obra gira en torno a una sola idea, tan antigua como la Biblia y tan actual como el último libro de autoayuda: «Como un hombre piensa en su corazón, así es él». Es decir, que somos, literalmente, lo que pensamos; que nuestro carácter es la suma de todos nuestros pensamientos, y que nuestra vida exterior —lo que nos ocurre, lo que logramos, lo que sufrimos— brota, como la planta de la semilla, del mundo interior de nuestra mente. Allen lleva esa intuición hasta sus últimas consecuencias con una lógica serena e implacable.
El libro recorre, en siete capítulos brevísimos, las grandes esferas de la existencia: cómo el pensamiento moldea el carácter, cómo influye en nuestras circunstancias, en nuestra salud y nuestro cuerpo, cómo el propósito firme y el esfuerzo dirigido son la clave del logro, y cómo los ideales y las visiones son el motor secreto de toda vida elevada. «La circunstancia no hace al hombre —escribe—; lo revela a sí mismo.» Y también: «El hombre solo está maniatado por sí mismo». Cada página es una invitación a dejar de sentirnos víctimas del azar o del destino y a asumir, con humildad y valentía, que somos los jardineros de nuestra propia alma.
Lo notable de Allen es que no promete atajos ni magia. Su mensaje es exigente: si queremos cambiar nuestras circunstancias, debemos empezar por cambiar nuestros pensamientos; y eso requiere disciplina, autoexamen y una constante y paciente labor sobre uno mismo. Pero de esa exigencia nace también su enorme poder consolador: por dura que sea nuestra situación, siempre hay un ámbito —el de nuestra propia mente— en el que somos soberanos y podemos empezar a construir algo mejor.
Escrito con una prosa límpida, casi bíblica, sembrada de aforismos memorables, el libro se lee de una sentada y se medita durante años. No es casual que haya inspirado, directa o indirectamente, a prácticamente todos los grandes nombres posteriores del desarrollo personal, de Dale Carnegie a Napoleon Hill, y que siga reeditándose y regalándose sin cesar en todo el mundo.
Leer Como un hombre piensa es asomarse a la fuente misma de una idea que ha cambiado millones de vidas: que el primer paso para transformar tu mundo es transformar tu manera de pensar. Un pequeño gran clásico, tan sencillo como profundo, que conviene tener siempre a mano.