Introducción
Es, sin duda, el cuento de hadas más célebre y difundido del mundo, y esta es la versión original de Charles Perrault, más cruda y sin el final feliz que añadirían después los hermanos Grimm. Una niña linda, a la que todos llaman Caperucita Roja por la caperuza que le hizo su abuela, es enviada por su madre a llevar una torta y un tarrito de manteca a la abuela, que está enferma y vive en otra aldea.
Al cruzar el bosque, Caperucita se encuentra con el lobo, que no se atreve a devorarla allí por la presencia de unos leñadores. Astuto, le pregunta adónde va y le propone una carrera: él por el camino corto, ella por el largo. Mientras la niña se entretiene cogiendo avellanas y flores, el lobo llega antes a casa de la abuela, la devora y se mete en su cama, disfrazado, a esperar a la nieta.
Sigue entonces el diálogo más famoso de todos los cuentos —«Abuelita, tenéis los brazos muy largos… los ojos muy grandes… los dientes muy grandes»— hasta que el lobo se abalanza sobre Caperucita y se la come. Perrault cierra sin rescate, con una moraleja en verso: hay lobos de dulces palabras y buena presencia, y son los más peligrosos. «Caperucita Roja» es una advertencia inmortal sobre la inocencia y el engaño, patrimonio de la infancia de todas las culturas.