Editar capítulo

Texto plano · una línea en blanco separa párrafos · «## » = subtítulo

caracteres
Cronómetro:

Lectura rápida

Premium
Velocidad ppm

Demo hasta ppm · Premium llega a ppm.

Palabras por ráfaga

Más de 1 palabra por ráfaga es premium.

Entrenar fijaciones
Intensidad
ppm
Introducción

Tipografía y lectura

Tamaño
Fondo
Ancho
Justificado
Guiones (partición)
Ortografía moderna (fué→fue)
Fuente

Voz

Tu navegador no tiene voces instaladas para la lectura.

¿Las voces suenan robóticas? Cómo instalar voces más naturales →

Acerca del libro

Portada de Apología del ocio

Robert Louis Stevenson

Apología del ocio

Un ensayo célebre y chispeante de Stevenson en defensa del ocio frente al culto victoriano al trabajo. La ociosidad, aclara, no es no hacer nada, sino hacer mucho de lo que la clase dominante no reconoce: vivir, observar, aprender el «Arte de Vivir». El ocioso gana sabiduría y tolerancia, y cumple sobre todo «el deber de ser felices», el más olvidado, porque el feliz irradia bien al mundo. Un clásico del ensayo, sabio, irónico y vital.
Ver ficha completa

Reportar un error

¿Qué problema encontraste en este libro?

Para leer o escuchar la obra completa, adquiérela y consérvala para siempre, o hazte Premium.

Regístrate para conseguir este libro con tu 1.er crédito, o hazte Premium.

👑 Premium · acceso ilimitado
Portada de Apología del ocio
Apología del ocio
Robert Louis Stevenson

Introducción

En plena era del culto al trabajo, cuando —dice Stevenson— todos estamos obligados «bajo pena de lesa respetabilidad» a entrar en una profesión lucrativa y afanarnos en ella, este ensayo alza una voz herética y encantadora en defensa del ocio. Y aclara de entrada el malentendido: la ociosidad «no consiste en no hacer nada, sino en hacer mucho de lo que no está reconocido en los formularios dogmáticos de la clase dominante».

Con ingenio y una prosa chispeante, Stevenson defiende al vagabundo, al paseante, al que se sienta junto al arroyo a fumar una pipa: porque «los libros están bien en su estilo, pero son apenas un pálido sucedáneo de la vida», y la verdadera escuela —la de Dickens y Balzac— es la calle. El ocioso adquiere «una educación más verdadera» que el estudiante encorvado sobre raíces hebreas: aprende el Arte de Vivir, gana sabiduría, tolerancia e ironía, mientras los «industriosos» se vuelven «secos, rancios y dispépticos», almas empequeñecidas por una vida sin juego.

Y en el corazón del ensayo, su tesis luminosa: «Ningún deber se valora menos entre nosotros que el deber de ser felices». Porque el que es feliz irradia bien a su alrededor —«un beso puede hacer felices a dos, pero una broma a veinte»— y hace por el mundo más que muchos afanosos. Frente a la vanidad de la ambición, Stevenson recuerda que «pocas son las funciones individuales verdaderamente indispensables». Un clásico del ensayo, sabio, irónico y contagiosamente vital.

Toca un párrafo

Cada gran obra esconde gemas del pensamiento

Hay frases que atraviesan los siglos, revelan verdades profundas y muchas veces cambian vidas. Viven escondidas en las obras que han marcado la historia de la humanidad. Leer es minarlas: cuando encuentres una que de verdad lo sea, márcala; si es una gema, se publicará con tu nombre en la página del autor y del libro. También descubrirás las gemas que ha hallado la comunidad.

No toda frase es una gema: una gema se sostiene sola, dice algo profundo y resuena en cualquiera.

Guardar en colección

Aún no tienes colecciones. Crea la primera abajo.