Introducción
En una velada íntima, cuando la conversación gira en torno a los secuestros, el viejo marqués de la Tour-Samuel, de ochenta y dos años, pide la palabra para contar la aventura que ha sido «la obsesión de su vida». Desde hace cincuenta y seis años no pasa un mes sin que la reviva en sueños; le dejó una marca de miedo indeleble, un terror constante ante los ruidos inesperados y la oscuridad. Y advierte: no estaba loco, y tiene una prueba.
Siendo joven militar en Rouen, en 1827, se reencontró con un amigo de juventud envejecido de golpe por la desgracia: había perdido a su joven esposa, muerta de una enfermedad del corazón. El amigo, incapaz de volver a entrar en su castillo, le rogó un favor delicado: ir a la habitación conyugal cerrada y traerle unos papeles del secreter. El marqués aceptó y cabalgó hasta la casa solariega, abandonada y sombría, donde un anciano jardinero, extrañamente aterrado, intentó en vano detenerlo.
En la alcoba en penumbra, mientras buscaba los papeles, el marqués sintió un suspiro sobre su hombro y, al volverse, vio a una mujer alta vestida de blanco. Presa de un terror sobrenatural, la habría creído una alucinación… si ella no hubiera hablado, rogándole que la peinara para aliviar su sufrimiento. Él obedeció, con los dedos helados por aquel cabello de hielo, hasta que la aparición desapareció. Solo al llegar a casa descubrió, prendidos en los botones de su casaca, largos cabellos de mujer: la prueba de que no había soñado. Y la esposa muerta —o lo que fuera— nunca más volvió a aparecer. «Aparición» es una joya del cuento de terror, magistral en el arte de sembrar la duda entre la locura y lo sobrenatural.