“El creyente que se resiste a examinar los fundamentos de su creencia es un hombre que vive en insinceridad y en mentira.” — Miguel de Unamuno de Verdad y vida 5
“Dios, en nuestros espíritus, es Espíritu y no Idea, amor y no dogma, vida y no lógica.” — Miguel de Unamuno de La fe 15
“Los sacrificios y oraciones de los justos son las claves del techo del universo.” — Leopoldo Lugones de La estatua de sal 6
“El demonio no descansa un punto, y se cuela por el ojo de una cerradura.” — José María de Pereda de Penas arriba 5
“La esperanza es de los cielos precioso y funesto don.” — José Zorrilla de A buen juez mejor testigo 5
“¿Es pecado la misericordia? Cuando miro dentro de mí, misericordia y nada más encuentro.” — Emilia Pardo Bazán de Un viaje de novios 6
“Has amado mucho. Recuerda que a quien mucho ama, mucho se le perdona.” — Emilia Pardo Bazán de Dona milagros 7
“Infierno y cielo están aquí. Aquí pagamos tarde ó temprano todas las que hemos hecho.” — Benito Pérez Galdós de Torquemada en la hoguera 5
“Si al bueno no le da Dios los medios de ser caritativo y generoso, ¿qué sería de los pobres, de los abandonados, de los huérfanos?” — Benito Pérez Galdós de Los apostolicos 5
“Las riquezas son un depósito... No abuses, no derroches, reparte con los infelices.” — Emilia Pardo Bazán de El tesoro de Gastón 5
“Así radia la fe sobre mi vida, solitaria, purísima, escondida: ¡como el rostro de un ángel en la sombra!” — Amado Nervo de Perlas negras 6
“Para rezar no hace falta más que un corazón limpio y humilde.” — Armando Palacio Valdés de Marta y María 6
“¡Ay del que maltrata á un niño ó estruja el corazón de una mujer! Los ángeles no tardan en tomar venganza de él.” — Armando Palacio Valdés de La guerra injusta 5
“Joven o vieja, fea o bella, frívola o austera, mala o buena, la mujer sabe siempre en secreto de Dios.” — Amado Nervo de Plenitud 5
“El alma, con absoluto abandono de sí misma, reposa en los brazos de Dios, con la tranquila confianza del niño que duerme en el maternal regazo.” — Amado Nervo de El bachiller 7
“Desierto el mundo, despoblado el cielo, enferma el alma y en el polvo hundido el sacro altar.” — Rosalía de Castro de En las orillas del Sar 5