“Tuve miedo. Miedo de todo, de mí mismo, miedo de cosas invisibles.” — Abraham Valdelomar de La ciudad muerta 9
“A fuerza de darme miedo, me daba una sensación tan agradable.” — Abraham Valdelomar de La ciudad muerta
“Adquiere la seguridad de que cada paso que da en adelante lo lleva, fatal e inexorablemente, al cadáver de su hijo.” — Horacio Quiroga de El hijo
“¡Tan fácilmente una criatura calcula mal, sienta un pie en el vacío y se pierde un hijo!” — Horacio Quiroga de El hijo
“Sabe bien que el solo acto de pronunciar su nombre, de llamarlo en voz alta, será la confesión de su muerte.” — Horacio Quiroga de El hijo
“Era otro el que gritaba dentro de él; otro al que hasta entonces no había conocido, que tenía miedo y lloriqueaba.” — Vicente Blasco Ibáñez de La condenada
“¡Es preciso sentir el golpe de esta impresión en plena vida, y el clamor de suprema separación, mil veces peor que la muerte!” — Horacio Quiroga de El conductor del rápido
“Súbitamente, en un lívido relámpago, comprendo que me estoy volviendo loco.” — Horacio Quiroga de El conductor del rápido
“¡Lo horrible es tener conciencia de que este último kilate de razón se desvanecerá a su vez!” — Horacio Quiroga de El conductor del rápido
“Necesitaba ir al encuentro del diablo, para hacerse amigo de él y que no lo atormentase más.” — Vicente Blasco Ibáñez de El prestamo de la difunta
“Era puro deseo de retardar en apariencia la llegada de la vejez.” — Vicente Blasco Ibáñez de Arroz y tartana
“No temían a nada, sino a lo que su padre les advertía debían temer.” — Horacio Quiroga de El desierto
“Su alma estaba agarrotada por el miedo á los peligros de la vida presente y los tormentos de la futura.” — Vicente Blasco Ibáñez de La maja desnuda
“Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento.” — Horacio Quiroga de El almohadon de plumas
“Era algo como la muerte, que todos sabemos que vendrá á su hora; pero la vemos tan lejos... ¡tan lejos!” — Vicente Blasco Ibáñez de Los argonautas
“¡Oh tormento sin fin! ¿Cómo no os temen los que temen dormir en una cama dura por no dar pena a su cuerpo?” — Santa Teresa de Jesús de Exclamaciones o meditaciones del alma a...
“La noche como un gran bosque escuro lleno de ecos. A mi alma se presenta así.” — Ramón del Valle-Inclán de Águila de blasón
“Llorar con desconsuelo una distante desdicha ya es acercarla en rigor.” — Pedro Calderón de la Barca de El mayor monstruo los celos
“No hay desdicha mayor que el esperar la desdicha.” — Pedro Calderón de la Barca de El mayor monstruo los celos 6
“¡No hay plaga más temerosa que la guerra que se hacen los reyes!” — Ramón del Valle-Inclán de La guerra carlista 5