“No, hija mía, no, yo no los pagaré al precio de tu honor y de tu felicidad.” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Oh padre mío, sin embargo, sólo con esa condición puedo arrancaron a las manos de nuestros enemigos...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“A estas palabras se hiere y cae palpitando sobre aquel cuerpo frío al que en un movimiento involuntario su boca presiona aún con sus últimos besos.” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Henriette mira con ojos extraviados a Granwel; cree estar segura de no ser engañada esta vez, pero su corazón ulcerado no es ya susceptible de consuelo...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Henriette, bastante valiente para resistir a esta crisis espantosa...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“¡Ah!, Juliette, prosiguió firmemente Castelnau, déjame perecer; he vivido; sería comprar demasiado caro los pocos días que debo languidecer aquí abajo...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Recibe mi alma, oh tú, al que idolatré toda mi vida; va a aniquilarse en la tuya para no separarse de ella jamás.” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Miss, dijo Granwel cuando está satisfecho, creed en lo que voy a deciros: todos mis sentimientos de venganza están apagados, no pienso ya más que en reparar mis crímenes...” — Marqués de Sade de Los crimenes del amor
“Dotado como hemos dicho de una fuerza prodigiosa, le bastaba una sola mano para violar a una muchacha; lo había demostrado varias veces.” — Marqués de Sade de Los 120 días de Sodoma
“Así es como hay que pensar sobre los placeres, y su filosofía me encanta infinitamente.” — Marqués de Sade de Los 120 días de Sodoma
“Y, rechazándola con un puñetazo, le dijo: «Ve a pedir perdón de rodillas a tu marido, o vamos a hacerte sufrir inmediatamente el más cruel de los castigos».” — Marqués de Sade de Los 120 días de Sodoma
“Apostó un día a que asfixiaría un caballo entre sus piernas, y el animal reventó en el instante que él había indicado.” — Marqués de Sade de Los 120 días de Sodoma
“Es increíble hasta qué punto el hombre, ya limitado en todas sus diversiones, en todas sus facultades, intenta restringir aún más los límites de su existencia con sus indignos prej...” — Marqués de Sade de Los 120 días de Sodoma
“¿Y qué diablos puede importar a la naturaleza uno, diez, veinte, quinientos hombres de más o de menos en el mu” — Marqués de Sade de Los 120 días de Sodoma
“¡Quiera el cielo que ejemplo tan nefando sirva para contener a quienes ahogan el clamor de su conciencia!” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“¡Hasta qué punto las pasiones endurecen el corazón humano!” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“No, pero cuando se han cometido- efectivamente tales crímenes, es forzoso avenirse a confesarlos, antes que aumentar su gravedad con una persistente negativa.” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“Bien se que se odia a quien rehúsa hacerse cómplice de un crimen, pero es imposible no estimar su virtud.” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“En una palabra: sólo la inconstancia, y por consiguiente el libertinaje, motiva el divorcio en el esposo que lo desea: los efectos serán, pues, tan criminales como la causa.” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“El corazón del hombre, agitado por ellas, se asemeja a un bajel acometido por la tempestad y arrebatado por los vientos al an” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“¿De modo que, según vuestro criterio, para merecer la estimación ajena es menester reconocerse culpable de crímenes que jamás se han cometido?” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“Cruel realidad, que hace sentir como ninguna otra la necesidad perentoria de moral y debería ser dictada a todo hombre de bien por su propio instinto de conservación” — Marqués de Sade de La marquesa de gange
“Menos naturaleza, menos equidad y menos filantropía, firmemos decretos, desterremos, quememos, condenemos a la rueda y vayamos a misa, más valdría esto que todo lo demás.” — Marqués de Sade de Cuentos historias y fábulas