“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres [Mateo, 5, 13....” — Jesús de Nazaret 4
“En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del R...” — Jesús de Nazaret
“Por este motivo les digo: Toda suerte de pecado y blasfemia será perdonada a los hombres, pero la blasfemia contra el espíritu no será perdonada. Por ejemplo, a cualquiera que habl...” — Jesús de Nazaret
“Porque se asemejan a sepulcros blanqueados, que por fuera realmente parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia. Así ustedes,...” — Jesús de Nazaret 5
“El arte es una entre las condiciones de la vida humana, siendo un medio de comunicación entre los hombres.” — Anónimo
“A decir verdad, mi opinión es que la energía es la primera y única virtud de los hombres.” — Anónimo
“Algunos hombres triunfan porque están destinados, pero la mayoría porque están decididos.” — Anónimo 5
“Los hombres no dejan de jugar cuando se hacen viejos. Se hacen viejos cuando dejan de jugar.” — Anónimo 3
“Los médicos son los más felices de los hombres: los éxitos que puedan tener son proclamados por el mundo entero, mientras que sus errores los cubre la tierra.” — Anónimo 4
“Estoy dispuesto a reconocer la superioridad de la mujer con tal de no admitir su igualdad con los hombres.” — Anónimo 2
“En la vida existen dos tipos de mujeres; las que se enamoran de los hombres y las que hacen que los hombres se enamoren de ellas.” — Anónimo
“Los hombres superficiales creen en la suerte y creen en las circunstancias... los fuertes creen en las causas y en los efectos.” — Anónimo 2
“Las personas más insoportables son los hombres que se creen geniales y las mujeres que se creen irresistibles.” — Anónimo
“Las mujeres aman a los hombres por sus defectos; si tienen bastantes, les perdonarán cualquier cosa, hasta una inteligencia gigantesca.” — Oscar Wilde 3