“Sábelo, y ojalá quieras mudar de vida: nada se oculta: todo lo señala, todo lo revela «aquello» que nos castiga siempre a proporción del delito...” — Emilia Pardo Bazán de La gota de sangre
“Para Dolores, Concha era aún la niña, más bien hija que hermana menor; una hija á quien había consagrado su juventud, su celibato, su trabajo todo.” — Emilia Pardo Bazán de La dama joven
“Y aun por eso resultan insoportables los imitadores en frío de estos poetas tristes; son como el que remedase quejidos de dolor, no doliéndole nada.” — Emilia Pardo Bazán de La cuestion palpitante
“Hoy determinismo significa la misma dependencia de la voluntad, sólo que quien la inclina y subyuga no es Dios, sino la materia y sus fuerzas y energías.” — Emilia Pardo Bazán de La cuestion palpitante
“Alberto Miravalle, excelente muchacho, no tenía más que un defecto: creía que todas las mujeres se morían por él.” — Emilia Pardo Bazán de La cita
“Pero al mismo tiempo, allá en lo íntimo del alma, aquellos escollos me la hacían deliciosa, apetecible, como es siempre lo vedado y lo desconocido.” — Emilia Pardo Bazán de Insolacion
“Las hay, las hay, y el que lo niegue es un miope del corazón, que rehúsa a los demás la acuidad del sentido porque a él le falta.” — Emilia Pardo Bazán de Insolacion
“Me creía guiado por un purísimo amor a la Humanidad entera, sin diferenciar a ninguno de sus miembros para mí, todos hermanos.” — Emilia Pardo Bazán de Fraternidad
“Y yo lloré mi ensueño fraternal... como lloraría un ensueño de amor.” — Emilia Pardo Bazán de Fraternidad
“Entró en la vida Gonzalo dominado por una convicción arraigadísima: la de que todas las mujeres pueden ser débiles y falsas, salvo la que nos llevó en su seno.” — Emilia Pardo Bazán de En tranvia
“Como todo el que quiere de veras, prefería su propia desventura al daño ajeno; anteponía al egoísmo de su pasión el honor y la felicidad de Dolores.” — Emilia Pardo Bazán de En tranvia
“Las palabras de su madre resonaron de nuevo en su corazón olvidadizo: «No he fiado á nadie lo que pude hacer yo misma...».” — Emilia Pardo Bazán de El tesoro de Gastón
“Y á fe que he de averiguar si la que me administra estos sabios consejos tiene en ese cuerpo tan sano y tan hermoso algo que se parezca á un corazón...” — Emilia Pardo Bazán de El tesoro de Gastón
“Quizás, en su aquiescencia, en su complicidad, se ocultase la terca esperanza, que nunca muere en los corazones verdaderamente apasionados; ó quizás fuese aquella una peregrina for...” — Emilia Pardo Bazán de El saludo de las brujas
“Nada es nada…, a no ser que nosotros mismos convirtamos ese nada en algo.” — Emilia Pardo Bazán de El revolver
“Ojalá lo viésemos todo, siempre, con el sentimiento ligero, aunque triste, que nos produce la caída de ese follaje sobre la arena.” — Emilia Pardo Bazán de El revolver
“No creas que pienso yo que la vida no tiene más fin que enamorarse; pero ¡voto a… !, el que no se enamora nunca, es un pedazo de alcornoque.” — Emilia Pardo Bazán de El niño de Guzmán
“No hay seductor de oficio que tenga los desplantes de los novatos.” — Emilia Pardo Bazán de El mechon blanco
“Era el hombre joven por dentro, vigilante del honor y sediento del amor, y que lleva espada al cinto para guardar su tesoro.” — Emilia Pardo Bazán de El mechon blanco
“Las lágrimas se agolpaban a sus lagrimales, dilatándole el corazón, porque desde el crimen se había «quedado cortada», es decir, sin llanto.” — Emilia Pardo Bazán de El indulto
“Como no baje Dios del cielo en persona y le saque aquel corazón perro y le ponga otro...” — Emilia Pardo Bazán de El indulto
“La sobrina del arcipreste no podía responder: iba río abajo, hacia el gran mar del olvido.” — Emilia Pardo Bazán de El fondo del alma
“En el pueblo no se recordaba caso igual: son allí los amoríos plácidos, serenos, con algo de anticipada prosa casera entre las poesías del idilio.” — Emilia Pardo Bazán de El fondo del alma