“Nuestros deseos se ponen trabas mutuamente y en la confusión de la vida raras veces una dicha corresponde exactamente a aquel que la había reclamado.” — Marcel Proust 4
“La fortuna, el éxito, la gloria el poder pueden aumentar la felicidad, pero no darla. Sólo el cariño da la dicha.” — Benjamín Disraeli 3
“¿Quién podría afirmar que una eternidad de dicha puede compensar un instante de dolor humano?” — Albert Camus 5
“Compartir sin reserva alguna la fe de aquel que se ama, es una certidumbre de dicha” — André Maurois 4
“Una tontería sigue siendo una tontería aunque sea dicha por cincuenta millones de personas.” — Anatole France 5
“Nunca puede ser dicha la verdad de manera que pueda ser comprendida sin ser creída.” — William Blake 5
“Es la dicha y es una, la de los dos y es grave y es infinita y es sin límites total eterna mientras dura.” — Idea Vilariño 4
“¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!” — Fiódor Dostoyevski 4
“Pero la felicidad es inconstante, y cuando la aflicción viene después de la dicha, la vida es intolerable al hombre.” — Eurípides
“Pues cualquiera que sea la costumbre establecida, si un hombre puede alterarla de palabra, y no lo hace, eso es señal de que quiere que dicha costumbre se conserve.” — Thomas Hobbes
“Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la pa...” — Julio Cortázar 5
“La ilusión de libertad continuará mientras sea rentable dicha ilusión. Cuando sea muy cara de mantener, bajarán el escenario, cerraran las cortinas y sacarán las sillas, y podrás v...” — Frank Zappa 4
“La mayor valía de la vida y el pináculo de la fortuna de un hombre es haber nacido con vocación hacia un estado cuyo logro colme su dicha” — Ralph Waldo Emerson
“Amistad, don del cielo, deleite de las grandes almas; amistad, cosa que los reyes, que tanto se distinguen por su ingratitud, no tienen la dicha de conocer.” — Voltaire 3