“No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más... ¡Aléjate! No quiero gloria ni heredad ninguna: yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo...” — Amado Nervo
“No deseo saber ni creer. No me importa. No te deseo en la oscuridad de la creencia, sino en la incesante, viva e hiriente duda. No retenerte con ninguna atadura, ni siquiera las de...” — James Joyce 8
“(...) para las notas particulares, y que deseo llamen la atención, me punzo los dedos y escribo con mi sangre.” — Alexandre Dumas
“No sé en qué consiste que soy naturalmente curioso; es un deseo de saberlo todo que nació conmigo, que siento bullir en todas mis venas, y que me obliga más de cuatro veces al día...” — Mariano José de Larra
“En realidad, en lo que al concepto de sexualidad se refiere, la masturbación sería la satisfacción ideal. Lo que Freud paradójicamente no tiene en cuenta es el aspecto psicobiológi...” — Erich Fromm
“Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable” — Erich Fromm 5
“La crueldad misma está motivada por algo más profundo: el deseo de conocer el secreto de las cosas y de la vida” — Erich Fromm 5
“Te complaces en el sublime egoísmo de tu amor, con la hipótesis de que pudiera nacernos un hijo. Lo deseas, confiésalo; lo anhelas como un lazo más que nos uniría, como un contrato...” — Gustave Flaubert
“Un alma se mide por la dimensión de su deseo, del mismo modo que se juzga de antemano a una catedral por la altura de sus torres.” — Gustave Flaubert 5
“Eratóstenes no tenía más herramientas que palos, ojos, pies y cabeza y un gran deseo de experimentar, con estas herramientas dedujo correctamente la circunferencia de la tierra con...” — Carl Sagan
“Todos los trajes de las mujeres son solamente una transacción entre el deseo manifiesto de vestirse y el deseo encubierto de desnudarse” — Lin Yutang
“No acariciés jamás a vuestro marido en forma insistente sino cuando sintáis deseo de engañarlo.” — Marqués de Sade
“No tengo la más mínima esperanza de contar con usted para que me defienda. Sólo deseo que me comprenda y se coloque en mi lugar por si un día la injusticia del destino lo hiciera p...” — Kōbō Abe