“Cuando los hombres se vuelven virtuosos en la vejez no hacen más que sacrificar a Dios los legados del demonio.” — Jonathan Swift 4
“El alma que venza la potencia del demonio no lo podrá conseguir sin oración ni podrá entender sus engaños sin mortificación y sin humildad” — San Juan de la Cruz
“Pero desde que la novia del demonio, la Razón, esa bella prostituta, interviene y se cree que es sabia, y que lo que dice, lo que piensa, viene del Espíritu Santo, ¿quién puede ayu...” — Martín Lutero
“Pues que eres al olvido invulnerable, vulnérame ya, amor, deshazme el pecho y anida en él, demonio y ángel mío” — Antonio Gala 4
“El demonio ha puesto un castigo sobre todas las cosas de la vida con las que disfrutamos. O son malas para la salud, o son malas para el alma, o nos engordan” — Albert Einstein 4
“La gente piensa que soy un ogro, a veces. Algunas chicas me susurran en la calle Eres un demonio. Ellos piensan que somos realmente desagradables. Pero eso es sólo en el escenario....” — Freddie Mercury
“Quien se preocupa mucho de su cuerpo y poco de su alma, acaba por caer en los brazos del demonio” — Juan Bosco 4
“Bien lo sabes: ese demonio cobarde que llevas dentro a quien complace juntar las manos y cruzar los brazos, y sentirse más cómodo — ese demonio cobarde te dice: ¡Existe un Dios!” — Friedrich Nietzsche
“El demonio de la cobardía que quisiera cruzarse de brazos y llevar una vida más fácil te susurra: Dios existe.” — Friedrich Nietzsche 5
“Porque el demonio es ahora más sagaz que antiguamente y tienta, no con la pobreza, sino dando riquezas” — Alexander Pope 4
“Anoche inventé un nuevo placer, y cuando lo iba a disfrutar por vez primera, llegaron violentamente a mi casa un ángel y un demonio. Entraron en mi puerta y disputaron acerca de mi...” — Khalil Gibran
“El mundo en que vivimos puede ser entendido como resultado de la confusión y el accidente; pero, si es resultado de un propósito deliberado, el propósito tiene que haber sido el de...” — Bertrand Russell 5
“La envidia es natural al hombre y sin embargo, es un vicio y una desgracia a la vez. Debemos considerarla como un enemigo de nuestra felicidad y procurar sofocarla como a un mal de...” — Arthur Schopenhauer 4