“No existen leyes morales; lo único que debe hacer es perseguir sus propios intereses y placeres.” — León Tolstoi de El cupon falso
“Aquellos que habían sido dioses alados se convirtieron en demonios con alas.” — Robert E. Howard de La reina de la costa negra
“Siempre daña tratar con el inicuo; de su campo siempre se recogió fruto de muerte.” — Esquilo de Los siete contra Tebas 5
“Una ambición absorbente y arrolladora se apoderó de sus almas y reemplazó en parte la esperanza en el Cielo.” — Ambrose Bierce de Aceite de perro
“No hay defensas que más presto nos amparen y socorran como las armas invencibles del gran Filipo.” — Miguel de Cervantes de La gitanilla
“Mi vara no sería tan delgada que no me la encorvase el dulce peso de un bolsón de ducados.” — Miguel de Cervantes de La elección de los alcaldes de Daganzo
“El juez nos puede torcer la justicia; el médico quitarnos la vida sin quedar sujeto al temor del castigo.” — Miguel de Cervantes de El licenciado Vidriera
“En los medios pestilentes solo se refocilan los microbios.” — Santiago Ramón y Cajal de El hombre natural y el hombre artificial 6
“No se dan allí los cargos y oficios por merecimientos, sino por dineros: todo se vende y todo se compra.” — Miguel de Cervantes de El amante liberal
“Medra mucho una malicia, aunque haya sido ignorancia.” — Pedro Calderón de la Barca de El veneno y la triaca
“Los millones son unos conspiradores invencibles.” — Rosalía de Castro de El caballero de las botas azules 6
“No atacaremos para vencerlos, sino para justificar una propuesta de recompensas.” — Ramón del Valle-Inclán de El resplandor de la hoguera
“No hay alma honrada, ni hacienda que no se atropelle sin distinguir de buenos o malos sujetos.” — Francisco de Quevedo de Juguetes de la ninez y travesuras del in...
“en trigo de amor, no hay fruto si no se siembra dinero.” — Félix Lope de Vega y Carpio de Peribáñez y el comendador de Ocaña
“Dijeron que antiguamente se fue la verdad al cielo; tal la pusieron los hombres, que desde entonces no ha vuelto.” — Félix Lope de Vega y Carpio de La Dorotea 5
“Solo el alguacil hurta con todo el cuerpo, pues acecha con los ojos, sigue con los pies, ase con las manos y atestigua con la boca.” — Francisco de Quevedo de El alguacil endemoniado
“Preguntaban todos quién era, y ella, que no sabe mentir, decía que la Justicia; respondíanle todos: vaya por otra.” — Francisco de Quevedo de El alguacil endemoniado
“Los alguaciles son diablos calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos áspera vida en el infierno.” — Francisco de Quevedo de El alguacil endemoniado
“Nosotros huimos de la cruz y ellos la toman por instrumento para hacer mal.” — Francisco de Quevedo de El alguacil endemoniado