“¿Qué le importa la condena eterna a quien ha encontrado por un segundo lo infinito del goce?” — Charles Baudelaire 4
“Las religiones también son como el vino: hay gente a la que le sienta mal y gente a la que le sienta bien. Hay personas que con dos copas se vuelven locuaces, abiertas y desinhibid...” — Fernando Savater 5
“Todo lo que es revolucionario, lo que enseña, lo que trata de guiar, lleno de luz y de conciencia, de claridad y de belleza, a los hombres y a los pueblos a mejores destinos, hacia...” — Fidel Castro
“Lo que caracteriza el poder de la Iglesia no puede ser nunca el tipo de poder de la soberanía política o de dominio de la técnica. Tal afirmación no intenta condenar el poder polít...” — Benedicto XVI
“Había días misteriosos - esas tardes calientes en San Juan cuando tenía treinta años y mi camisa pegada a la espalda húmeda - y mis puntos de vista fatalistas no eran tanto una con...” — Hunter S. Thompson
“El mundo condena a los mentirosos que no hacen más que mentir, también sobre lo ínfimo, y premia a los Poetas, que mienten solo sobre lo excelso.” — Umberto Eco 4
“El que justifica al impío y el que condena al justo, ambos son abominables delante de Dios” — Salomón 5
“Puesto que la razón condena la guerra y hace de la paz un deber absoluto, y puesto que la paz no puede ser lograda ni garantizada sin una unión compacta de naciones, éstas deben fo...” — Immanuel Kant
“Cadena y condena Buenafuente, contigo me amarraría en una celda eternamente” — José Miguel Monzón Navarro
“Yo renuncié a comer carne cuando era joven y llegará el tiempo en que los hombres condenarán, como yo, al asesino de animales del mismo modo como se condena al asesino de hombres” — Leonardo da Vinci 6
“Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utili...” — Bertolt Brecht
“Defecto por defecto, preferible es la arrogancia al apocamiento, la osadía mide sus fuerzas y vence o es vencida, pero la modestia excesiva huye de la batalla y se condena a vergon...” — Santiago Ramón y Cajal 4