“Diariamente vemos que en el juego de la política no vencen los hombres de clarividencia moral, sino que siempre son derrotados por esos jugadores profesionales que llamamos diplomá...” — Stefan Zweig de Fouche
“No cree en nada, ni siquiera en su propia ciencia, salvo en lo que le reporta.” — Julio Verne de Frritt flacc
“No cree en nada, ni siquiera en su ciencia, excepto en lo que le produce.” — Julio Verne de Cuentos completos vol ii
“El encanto de las cosas bellas a menudo lo tomaba por sorpresa y se adelantaba a su cinismo prematuro.” — Henry James de Adina
“Me alegro de que sea una niña. Y espero que sea una tonta; eso es lo mejor que puede ser una niña en este mundo, una hermosa tonta.” — Francis Scott Fitzgerald de El gran Gatsby
“Carne de cañón, carne de cañón. Llenarán un foso tan bien como los mejores.” — William Shakespeare de Enrique iv
“Yo no miento como tú; yo digo claro lo que me gusta, lo que conquisté.” — Rafael Barrett de La cartera
“Con las mujeres no hay remedio: o tiene uno que engañar o que ser engañado.” — Ignacio Manuel Altamirano de Clemencia
“El amor no debe ser más que el embellecimiento del camino de la ambición.” — Ignacio Manuel Altamirano de Clemencia 5
“La gratitud es condición de perro; el hombre demuestra su superioridad hablando mal de quien le favorece.” — Vicente Blasco Ibáñez de Sonnica la cortesana
“Para el amor se necesita dinero. Eso del amor desinteresado es una invención de las pobres gentes, que se consuelan con embustes.” — Vicente Blasco Ibáñez de Los enemigos de la mujer
“me quiero a mí más que a ellas; y así tengo por mejor, a la que me ha de engañar, engañarla yo primero.” — Pedro Calderón de la Barca de Guardate del agua mansa
“La política es un oficio fastidioso, que sólo deben ejercer los que no tienen dinero ni posición.” — Juan Valera de Pasarse de listo
“La honradez es la mercancía más barata: está al alcance de cualquier imbécil.” — José Echegaray de A fuerza de arrastrarse
“en trigo de amor, no hay fruto si no se siembra dinero.” — Félix Lope de Vega y Carpio de Peribáñez y el comendador de Ocaña
“Por cinco onzas se vende la diosa misma de la libertad.” — Benito Pérez Galdós de La fontana de oro 5
“Se refería a sus vicios y se jactaba de ellos con suave cinismo que a algunos hacía gracia y a otros repugnaba.” — Armando Palacio Valdés de El origen del pensamiento
“El amor mismo no es más que la entrada al pórtico del templo del hastío.” — Benito Pérez Galdós de El caballero encantado 5
“Puesto que ese tu reverendo tío era antes un bribón, no sé por qué le hemos de creer santo ahora.” — Benito Pérez Galdós de El 19 de marzo y el 2 de mayo