“Un buen guardián no necesita rejas ni cerrojos, y, sin embargo, es imposible abrir lo que él cerró” — Lao-Tse 4
“Me puse a llorar, cerró los ojos y con la nariz sorbí las lágrimas: enterró la cabeza entre mis manos porque ambos teníamos mucha pena que compartir. Me avergoncé de no tomar las c...” — Harlan Ellison