“Cuando Herny Ford creo autos de menor costo y más confiables, la gente dijo: 'Nah, ¿qué problema hay con los caballos' Él realizó una gran apuesta con este invento, y funcionó.” — Elon Musk
“AVENA, sust.: Cereal que en Inglaterra sirve de alimento a los caballos, pero del que en Escocia se alimentan las personas.” — Samuel Johnson
“Podía verse el suave aliento húmedo, el aliento brillante y tranquilo que salía de las narinas trémulas extremadamente vivas y temblorosas de los caballos y yeguas en ciertas madru...” — Clarice Lispector
“Siempre hubo Torres Gemelas de Nueva York, 'troyas' y caballos de madera, bárbaros y constantinoplas” — Arturo Pérez-Reverte
“Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar su carrera.” — Woody Allen 4
“Si bueyes y leones tuvieran manos y podrían pintar con sus manos y producir obras de arte como los hombres, los caballos pintarían formas de dioses como caballos y los bueyes como...” — Jenófanes
“Si las vacas y los caballos tuvieran manos y pudieran dibujar, las vacas dibujarían dioses que se parecieran a las vacas y los caballos dibujarían dioses que se parecieran a los ca...” — Jenófanes 3
“Cuentan que hay una raza noble de caballos que, cuando se sienten muy sofocados y batidos, se muerden ellos mismos, por instinto, una vena para poder recobrar el aliento. Lo mismo...” — Ugo Foscolo 3
“Las emociones son como caballos salvajes. No son explicaciones que nos ayudan a seguir adelante sino nuestra voluntad de seguir adelante” — Paulo Coelho
“Incluso en el hipódromo veo correr a los caballos y me parece que no tiene sentido.” — Charles Bukowski
“Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar su carrera.” — Woody Allen 3
“El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del corcel negro (placer) y a...” — Platón 3
“El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos.” — Platón 4