“Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.” — Arthur Miller 4
“La juventud se emancipa poco a poco, arroja los prejuicios por la borda, la crítica vuelve. El pensamiento despierta desde luego en algunos; pero insensiblemente el despertar gana...” — Piotr Kropotkin
“¿A qué mal no conduce la embriaguez? Revela los secretos, exagera nuestras esperanzas y nos arroja a la pelea.” — Horacio 4
“La única fe salvadora es la que se arroja así en Dios, para la vida y para la muerte” — Martin Heidegger
“Una palabra nueva es como una semilla fresca que se arroja al terreno de la discusión.” — Ludwig Wittgenstein 5
“No hay mejor prueba de los puntos de vista revolucionarios que la aplicación de ellos durante la revolución, así como el método de natación se comprueba mejor cuando el nadador se...” — León Trotski
“Deja de vigilar a tu alma; ¡mírala cómo sale de estampida al cielo!... Al menor descuido, envuelta en llamas, se suelta y se va hacia otros mundos. ¿De dónde vendrá esa súbita llam...” — Emil Cioran 4
“Esos colonos presidentes son auténticos rebanadores de cabezas; cortan una nuca con la misma facilidad que una corneja arroja nueces, sea justo o no sea justo, no se paran en mient...” — Marqués de Sade
“Einstein se equivocaba diciendo que Dios no juega a los dados con el universo. Considerando las hipótesis de los agujeros negros, Dios no sólo juega a los dados con el universo: a...” — Stephen Hawking
“La gente que no es ni rica ni famosa se pregunta qué puede hacer. ¡Solo piensa! Tu pensar está afectando el mundo entero. Estamos todos conectados. Olvídate de pensar que debes hac...” — Yoko Ono 5
“Él que sobre todas las cosas amaba la muerte, y que quizá sólo amaba a la muerte, amó y vivió con deliberada y pervertida curiosidad, tal y como ama un enamorado que deliberadament...” — William Faulkner
“Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.” — Oliverio Girondo 4
“He aquí la única verdad. Somos los peones de la misteriosa partida de ajedrez que juega Alá. Él nos mueve, nos detiene, vuelve a empujarnos, y al final nos arroja, uno a uno a la c...” — Omar Jayam 4